Es la hora de apoyar

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En medio de la vorágine de información en torno a la política energética de nuestro País, sujeta a un fuerte y en muchos momentos ríspido debate, bastante justificado porque lo que está en juego es el futuro de nuestros hijos y nietos, se hace necesario destacar dos cosas:Primero, hoy tenemos un Presidente que no se queda en el discurso y menos en la simulación:

Ha convertido a México en un País en movimiento y, acertado o no en su estrategia , el tiempo lo dirá, ha sacudido la conciencia nacional y ha abierto el debate sin medias tintas. Nada malo puede surgir de un País que discute civilizadamente sus problemas.

Segundo, la decisión de invertir fuerte en el Sureste es un tema de justicia social al que nadie debería regatearle su apoyo.

La avidez del pueblo rezagado por mejorar sus condiciones de vida ha sido evidente en los rostros angustiados de miles y miles de buscadores de empleo, los de Tabasco y los de fuera, para quienes la palabra “refinería” significa mucho más que una discusión técnica, significa su última esperanza.

Es cierto, el futuro energético reclama alejarse de los combustibles fósiles.

Pero como el desamparado que se aferra a su último pedazo de pan para reponer sus fuerzas y seguir adelante, México tiene que aferrarse a lo que tiene hoy en la mano y que le puede dar fuerzas para mejorar el futuro: Su petróleo, su agua, su biodiversidad, su gente.

Desde su nacimiento hace ya varios años, pero sobre todo en esta su segunda época, Energía y Ecología ha puesto el acento en la necesidad de la transición energética.

Así lo hicimos en el reciente ejercicio de parlamento abierto convocado por la Cámara de Diputados, al que acudimos convencidos de que todos tenemos la responsabilidad de aportar ideas, propuestas, soluciones.

No coincidimos en la apuesta total a los hidrocarburos, y sugerimos una ruta ya antes probada por los mexicanos: apelar a nuestros hombres y mujeres de ciencia para generar el conocimiento necesario que revolucione nuestra tecnología aplicada a las energías limpias.

Sí, como una vez lo hicimos con el IMP, para modernizar nuestra industria petrolera.

Pero tiene que ser a partir del fortalecimiento de la extracción e industrialización del petróleo y gas, que aún tenemos en abundancia.

Porque de allí tienen que salir los recursos, ya no para alimentar al mounstruo de la corrupción, sino para financiar nuestro desarrollo.

Esa elevada aspiración reclama que nos alejemos todos de las ofensas que nos confrontan.

Que apoyemos los esfuerzos incluso señalando errores, pero con ánimo de corregir no de demoler.

Porque nuestro futuro sólo podremos mejorarlo con ac- ciones, no con discursos ni buenas intenciones.

¡Muchas gracias por su lectura!

José Antenor Ancona Rodríguez CEO & Chairman de Gremol

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