Pemex: diez tareas en el horizonte cercano

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En reiteradas ocasiones, desde Hacienda se ha insistido en que el apoyo a la petrolera no va en detrimento de las finanzas públicas, ya que se utilizan excedentes de liquidez

 

Fluvio Ruíz Alarcón

 

Como reseñamos en la anterior colaboración para nuestra revista, el pasado 6 de diciembre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) hizo pública una “estrategia de apoyo en favor de la sostenibilidad de Petróleos Mexicanos”. Además de la disminución del Derecho de Utilidad Compartida (DUC) de 52% a 40%, dicha estrategia implicaba el uso de aportaciones patrimoniales del gobierno federal para reducir la deuda y el riesgo de financiamiento de la Empresa Productiva del Estado.

En este sentido, el pasado mes de enero, se dio a conocer que gracias a la operación de recompra y manejo de pasivos, realizada por Pemex con el apoyo gubernamental, se logró una disminución de 3,200 millones en el monto de su deuda, así como ahorros significativos en los pagos a corto y mediano plazo, del servicio de la misma. En este punto, es importante recordar que en reiteradas ocasiones, desde la Secretaría de Hacienda se ha insistido en que el apoyo a Pemex no va en detrimento de las finanzas públicas, ya que se utilizan excedentes de liquidez. En efecto, la evolución de los precios internacionales del petróleo y, por ende, de la mezcla mexicana de exportación, apuntalan el argumento de la Secretaría de Hacienda y, en general, del gobierno mexicano.

En el caso de los ingresos petroleros, recordemos que la Ley de Ingresos para el Ejercicio Fiscal 2021, se confeccionó considerando una producción nacional de petróleo de 1.857 millones de barriles diarios, a un precio promedio de 42.1 dólares por barril. Del total de la producción nacional, según explicó en su momento, el entonces secretario de hacienda, se esperaba que 1.8 millones de barriles diarios correspondieran a la producción de Petróleos Mexicanos, y el resto a los operadores privados.

Conforme a las ¨estadísticas petroleras¨ que publica Pemex, su producción promedio en el año 2021, fue de 1.666 millones de barriles diarios. Sin embargo, el precio promedio de la mezcla mexicana de exportación fue de 65.31 dólares por barril, es decir, 23.21 dólares por encima del estimado en el paquete económico aprobado para el año pasado. Esto significa, haciendo las multiplicaciones correspondientes, que el valor de la producción petrolera de Pemex en 2021 fue de alrededor de 39,700 millones de dólares, en contraste con los poco más de 27,650 millones dólares esperados para el mismo año: una diferencia ligeramente superior a los 12,000 millones de dólares. A reserva de conocer con precisión como se repartió este monto ¨excedente¨ entre Petróleos Mexicanos y la hacienda pública, todo pareciera indicar que sirvió, por sí mismo, para apuntalar el más reciente apoyo económico y financiero del gobierno federal a nuestra petrolera.

Por otro lado, en el marco de la misma estrategia presentada en diciembre pasado, recordemos, se informó también de la puesta en marcha de medidas como la reformulación del Plan de Negocios de Pemex para fortalecer su posición financiera en el mediano y largo plazo, así como para prepararla frente a los retos futuros del sector.

En ese contexto, el pasado 28 de diciembre de 2021, se informó de un conjunto de diez tareas que Petróleos Mexicanos ejecutará en lo que resta de la presente administración: mantener el nivel de las reservas probadas; destinar una creciente producción de hidrocarburos líquidos a satisfacer la demanda del Sistema Nacional de Refinación (SNR), eliminando la exportación de crudo a partir de 2023; incrementar a dos millones de barriles diarios el procesamiento de crudo en el SNR, incluyendo a Dos Bocas, Cangrejera y Deer Park; inversión en el Complejo Petroquímico de Cangrejera para producir gasolina premium y diesel; rehabilitación de las plantas de fertilizantes; recuperación del proyecto de explotación del gas natural del campo Lakach; mantenimiento y rehabilitación de los centros procesadores de gas; recuperación de su participación en el mercado nacional de combustibles; consolidación de la operación de la filial Gas Bienestar; atención a los riesgos críticos en materia de seguridad industrial y protección ambiental; y, por último, la basificación de 17,000 trabajadores transitorios, una vez electa la nueva dirigencia sindical.

En el debate público que siguió a la presentación de las diez tareas de Pemex (que inevitablemente traen a la memoria las doce tareas que se le encomendaron a Hércules), los comentarios se centraron en el tema de la exportación de crudo. La idea que pareció generalizarse es que México dejará de exportar. Sin embargo, esto no será así por dos razones: 1) la obvia: el decálogo solo aplica a Pemex y la (esperada) creciente producción de los contratistas no tiene restricción legal ni contractual para su comercialización; y 2) la formal: técnicamente hablando, los envíos que se hagan a Deer Park serán contabilizados como exportaciones.

Sin duda que esta focalización de esfuerzos de Pemex, será terreno fértil para el análisis en los meses por venir. Habrá que hacerlo.

 

 

 

 

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