Peces acumulan antidepresivos, antibióticos y otros contaminantes

Peces acumulan antidepresivos, antibióticos y otros contaminantes

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Un nuevo estudio encuentra restos de medicamentos y productos de higiene personal acumulados en tejidos y fluidos de peces, y analiza sus posibles efectos secundarios.

Un trabajo realizado en 2014, en la Universidad del País Vasco encontraba síntomas de feminización en una especie de peces marinos a consecuencia de la exposición a disruptores endocrinos.

Ahora, un equipo de la misma universidad acaba de publicar un estudio en la revista Environmental Toxicology and Chemistry en el que detecta que ciertos fármacos y filtros solares contaminan el agua, se acumulan en los peces y les generan efectos secundarios.

“Es preocupante la concentración de este tipo de contaminantes, porque el consumo está aumentando y en las depuradoras no conseguimos eliminarlos, llegan hasta los  peces y están cambiando su metabolismo”, afirma Haizea Ziarrusta, autora principal del trabajo.

“No sabemos hasta qué punto influirá eso a nivel de individuo, y el problema podría llegar a niveles poblacionales. A medida que contaminamos el mar, es decir, a medida que aumentan los contaminantes, la situación empeora, y es preciso saber si existe el riesgo de que los contaminantes que acumulan los peces lleguen hasta los humanos”.

El equipo de investigadores llevó a cabo diferentes experimentos con doradas (Sparus aurata) para evaluar la bioacumulación de amitriptilina (antidepresivo), ciprofloxacin (antibiótico) y oxibenzona (filtro ultravioleta que se emplea en muchas cremas solares) y su distribución en los tejidos de estos animales.

“Además, hemos investigado la biotransformación de estos contaminantes y caracterizado sus productos de degradación; por último, hemos investigado los cambios que provocan estos contaminantes a nivel molecular, analizando el metabolismo de los peces”, explica Ziarrusta.

Efectos en el metabolismo

Y es que, aunque se conoce el riesgo de acumulación de estos contaminantes en los peces y otras especies, es necesario investigar en profundidad qué sucede cuando estos entran en su organismo: cómo se acumulan, distribuyen, metabolizan y eliminan.

“La falta de conocimiento en torno a la transformación y la biodegradación de los fármacos y de los productos de cuidado personal puede llevar a infravalorar los verdaderos efectos de la exposición de los peces a estos contaminantes” explica la investigadora.

“Estos subproductos, los derivados de las transformaciones y los metabolitos, pueden ser tanto o más peligrosos que sus precursores”.

Por ejemplo, los científicos analizaron las alteraciones que se producían en la dorada después de una exposición a una concentración ambientalmente relevante de amitriptilina durante 7 días.

Los resultados revelaron la aparición de estrés oxidativo tanto en el  cerebro como en el hígado, así como otras alteraciones en el metabolismo energético que no habían sido documentadas hasta la fecha.

Los contaminantes estudiados “producen efectos secundarios en el plasma, el cerebro y el hígado de estos, porque interfieren en su metabolismo, y pueden incluso afectarles a nivel de organismo”, añade Ziarrusta.

Aún hay mucho trabajo por hacer: “las aproximaciones analíticas que hemos desarrollado también pueden utilizarse para investigar otros tipos de contaminantes y especies; de esta manera, se podrá aglutinar información decisiva para evaluar los riesgos ambientales y establecer nuevas medidas reguladoras”, concluye la investigadora.

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