Nuevas dudas ¿Qué está pasando en Dos Bocas?

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El verdadero problema es que en este proyecto sigue careciendo de información precisa sobre sus avances y su tiempo de construcción

 

Soraya Pérez Munguía

 

Hoy, más que nunca, los mexicanos necesitamos que se tomen decisiones de política pública acertadas, que nos den certidumbre y nos permitan atraer mayores inversiones. Contrariamente, la realidad es que aún prevalece una visión energética regresiva que le apuesta a fuentes de energía obsoletas y contaminantes. Un ejemplo es la construcción de la Refinería de Dos Bocas, obra que se ha caracterizado por su enorme opacidad, falta de información sobre su viabilidad y la poca certeza de que los empleos generados efectivamente son para mis paisanos, los tabasqueños. Pero por si esto fuera poco, además de los enormes pasivos ambientales, urbanos y económicos de este proyecto, ahora en Dos Bocas también han surgido nuevas dudas sobre su viabilidad y se revelaron sobrecostos en su construcción.

Y es que el verdadero problema es que este proyecto insignia del Gobierno Federal, y el único destinado para reactivar económicamente a Tabasco, sigue careciendo de información precisa sobre sus avances, su tiempo de construcción, incluso su capacidad de refinación, es más, a la fecha, ni siquiera sabemos con exactitud ¡cuanto nos va a costar!

Les dejo algunos datos que evidencian esto.

El Gobierno Federal anunció esta obra con un presupuesto de 160 mil millones de pesos (mdp), en un plazo de construcción de 3 años y con una capacidad de refinación de 340 mil barriles diarios (mbd). Sin embargo, expertos en la materia como Gonzalo Monroy o Erick Salas, han señalado que estas estimaciones son ridículas porque en realidad costará más de 360 mil mdp, en un plazo de 5 años y con una capacidad de refinación de no más de 100 mbd.

Lo más preocupante de todo es que ahora la Secretaría de Hacienda ni siquiera está obligada a reportar sobre el avance físico y financiero del proyecto, ya que la Secretaria de Energía Rocío Nahle decidió eliminar el registro en la cartera de inversión para transferirlo a un programa general de la Secretaría de Energía. Es decir, ahora no sabemos en qué se están usando los más de 100 mil mdp que ya se le asignaron entre 2019 y 2020 o bien si se están usando, porque como recordarán, en 2019 el subejercicio de la obra fue casi del 100%. Por otro lado, el Presupuesto de la obra para el 2021 supone recursos por más de 45 mil mdp, por lo que, claramente, la intención del Gobierno es seguirle apostando a este proyecto que no ha demostrado su viabilidad.

Aunado a esto, ahora resultó que el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) decidió emitir una licitación para un diagnóstico que determine el alcance y la viabilidad del proyecto, así como los posibles factores de riesgo asociados con su construcción. Pero de acuerdo a lo que establece el artículo 24 de la Ley Federal de Obras Públicas, las especificaciones de este diagnóstico se debieron haber contemplado dentro de los estudios de pre-factibilidad que Rocío Nahle aseguró se tenían completados al momento de poner la primera piedra. Entonces ¿cuál es la razón por la cual se realiza esta licitación? ¿se han presentado nuevos factores de riesgos?

Si bien recordarán, en enero del año pasado, precisamente fue el IMP quien realizó un estudio de esta misma naturaleza, concluyendo que la Refinería era inviable técnica y financieramente. Después de entregar este estudio, el director fue relevado de su cargo, y casi en paralelo la SENER aseguró que todos los estudios de pre-factibilidad apuntaban a que esta obra dejaría una derrama económica muy fuerte que ayudaría a la recuperación económica de México, especialmente la del sureste.

Pese a todo lo anterior, la joya de la corona se dio cuando transcendió que KBR, empresa estadounidense especializada en la construcción de refinerías, decidió abandonar las siguientes fases adjudicadas por sobrecostos. Diversas fuentes me confirman que el avance de la obra es de menos de 10% y que una gran parte de los recursos se privilegiaron para el acondicionamiento del sitio, que todos sabemos es altamente complejo por su cercanía al mar y los mantos acuíferos, así como por los manglares de la zona.

Al parecer quien retomará los trabajos es ICA-Fluor que, no sólo no tiene el expertise de KBR, sino que fue el principal contratista en las adaptaciones de Minatitlán, donde hubo retrasos de más de 4 años. Así que, en opinión de expertos, hoy existe 70% de probabilidad de que no se haga la Refinería, al menos no del tamaño y con la tecnología que asegura el gobierno.

Como tabasqueña siempre estaré a favor de todo proyecto que ayude a mis paisanos a vivir mejor. Con eso en mente es que seguiré insistiendo para que las autoridades responsables se presenten a comparecer ante el Congreso de la Unión, a efecto de que demuestren la viabilidad económica, ambiental y legal de esta inversión. También se debe instaurar una mesa de trabajo que nos permita tener información relevante de la obra de manera oportuna, establecer medidas para proteger la salud de los trabadores, y valorar si ésta debe seguir su marcha.

México y Tabasco merecen prosperidad y la transparencia es la única forma para lograrlo.

 

 

@PerezSoraya

@SorayaPerezMunguia

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