Mayor demanda: Matriz de generación, una disyuntiva del sector eléctrico mexicano

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De la disponibilidad de energía eléctrica depende el desarrollo económico y social, y la calidad de vida de la sociedad

 

 

Eduardo Olivares Pérez, Ph.D. Consultor.

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La electricidad es un energético vital para las sociedades y naciones. Asegurar su disponibilidad presente y futura en términos de suficiencia, calidad, precio y sustentabilidad es un desafío estratégico para los países y gobiernos. Sin electricidad, el mundo colapsaría.

Para el caso de México, de acuerdo a los reportes oficiales más recientes publicados por el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) la electricidad que se consume es generada en un 54.2 % por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y un 45.8 % por el sector privado.

 

(PIE: Productores Independientes de Energía; GEN: Generadores con permiso; AU: Autoabastecedores; COG: Cogeneradores; PP: Pequeños productores).

Fuente: CENACE

 

Con la reforma energética de 2013 la CFE pasó de ser una empresa monopólica que atendía la totalidad del sector, a un actor más del mercado eléctrico en México. La demanda de electricidad aumenta conforme crece un país. De la disponibilidad de energía eléctrica depende el desarrollo económico y social, y la calidad de vida de la sociedad. Esa electricidad a ser generada, transmitida y distribuida ahora y en el futuro, debe procurarse sea al menor costo posible, de calidad, y con el menor impacto ambiental.

Aunque la CFE tiene un parque de generación diversificado, muchas de sus plantas por los años de servicio y la tecnología con que fueron construidas, son ineficientes y en algunos casos obsoletas. Modernizar o repotenciar las plantas antiguas requiere presupuestos multimillonarios. Construir nuevas centrales para absorber el incremento en la demanda de electricidad al paso del tiempo, además de la infraestructura asociada requerida, subestaciones, líneas y redes; de igual manera. Sería sumamente difícil para el gobierno federal hacer frente por sí solo a los retos financieros y técnicos que esto representa. Se asume conveniente la participación de la iniciativa privada. La CFE en el pasado era la única encargada de generar, transmitir, distribuir y comercializar el 100% de la energía eléctrica en México. Ahora que genera alrededor de la mitad y con competidores, está obligada a ser más productiva y eficiente si aspira a ser y mantenerse competitiva en términos de costo y satisfacción de clientes. Esto lo puede lograr con innovación, tecnología y dirección estratégica.

Se necesita energía suficiente, con calidad, precio y con respeto al medio ambiente. Derivado de esto, se llega a la disyuntiva de decidir qué tipo de centrales conviene tener. Es una realidad que toda modalidad de generación conlleva efectos colaterales en mayor o menor grado. Para seleccionar el tipo de planta a construirse, se precisa de complejos estudios técnico-económicos: Disponibilidad del energético primario, ubicación idónea tomando en cuenta también los centros de carga, la geografía, el impacto ambiental, la rentabilidad, entre otros.

 

Fuente: CENACE

 

Es importante aclarar que no es lo mismo el porcentaje de participación de cada tipo de generación como capacidad instalada, que el porcentaje de generación de energía por cada tipo en un periodo de tiempo. Me explicaré: la capacidad instalada reportada por el CENACE en generación eoloeléctrica fue de 6.8%, pero su participación durante 2018 fue de 3.9%. En México se genera con plantas de ciclo combinado, térmicas convencionales, hidroeléctricas, carboeléctricas, nuclear, eoloeléctricas, turbogas, cogeneración, geotermoeléctricas, combustión interna, fotovoltaica, bioenergía, en ese orden. Alrededor del ochenta por ciento de la generación de electricidad se relaciona con combustibles fósiles. Generar con gas es relativamente económico -mientras no se disparen los precios internacionales-, eficiente y no tan contaminante, siendo indispensable contar con una permanente disponibilidad de gas. La producción de electricidad con carbón es la más contaminante. Las energías limpias aunque son apreciadas por evitar la quema de combustibles, tienen la debilidad de que varias de ellas son intermitentes. Almacenar las energías renovables aún es muy complicado y costoso. Mientras no se resuelva el tema del almacenamiento masivo de las energías intermitentes, lamentablemente estará limitada su participación en los sistemas eléctricos. En tanto no surjan innovaciones que revolucionen radicalmente la generación de electricidad (por ejemplo a base de hidrógeno a gran escala), conviene procurar construir centrales eléctricas lo menos contaminantes posible dentro de una real transición energética (hay compromisos internacionales contraídos y metas). Preocupan algunas señales enviadas por el gobierno federal respecto a impulsar la generación con carbón y a reprimir la participación de la inversión privada. Hay que estar atentos a los anuncios sobre las nuevas centrales eléctricas a construirse en México, en especial a su tipo y características.

De nueva cuenta, la disponibilidad de electricidad presente y futura demanda de liderazgo visionario, ético y competente. Ojalá en el caso de México, gobierno, iniciativa privada y demás actores, encuentren los esquemas adecuados para invertir y garantizar la energía que el desarrollo y la sociedad requieren en un equilibrio de suficiencia, calidad, precio y sustentabilidad.

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