La inercia de una cultura de no pago por la energía eléctrica

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Aproximadamente la mitad de quienes realizaron convenios de regularización han caído en mora de nueva cuenta, lo cual no fue precisamente por la pandemia.

Eduardo Olivares Pérez, Ph.D. Consultor

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Buena parte de los consumidores de energía eléctrica en Tabasco continúa aún sin pagar sus facturaciones. No obstante que a partir del 1 de junio de 2019 se aplicó la Tarifa 1F, la más subsidiada en nuestro país, a los consumidores de energía eléctrica de uso doméstico en el estado de Tabasco, y que se implementó el Programa Adiós a tu deuda, con el cual se condonaba la totalidad de los adeudos por consumos de energía en los hogares existentes hasta el 31 de mayo de 2019. En números redondos, de los 550 mil deudores que había en el estado, 183 mil suscribió convenios dentro del programa referido (33%), el cual contemplaba originalmente fenecer el 27 de noviembre de 2019 pero fue prorrogado primero por seis meses (mayo 2020), luego por tres o cuatro meses más sin documento que lo formalice. Los deudores que suscribieron convenios fueron predominantemente urbanos. El área rural tuvo escaso avance en la regularización de los clientes morosos. Aproximadamente la mitad de quienes realizaron convenios de regularización han caído en mora de nueva cuenta, lo cual no fue precisamente por la pandemia. De acuerdo al clausulado del programa, se acordó que al término del mismo, los adeudos que se generen por los consumidores que no se hubiesen incorporado serían cubiertos por el gobierno del estado de Tabasco, considerando incluso descontarse esos importes de las participaciones federales.

La problemática de adeudos en el estado derivó del conflicto postelectoral del año 1994 en Tabasco. Surgió la autodenominada resistencia civil pacífica, abanderada en su momento por el ahora Presidente de la República, que se tradujo en el no pago del consumo de energía eléctrica, agua potable, impuesto predial. De eso hace ya veintiséis largos años, más de un cuarto de siglo. Se dieron algunos intentos fallidos de regularizar la situación de los deudores, que no prosperaron porque no incluyeron en los acuerdos a quienes crearon y sostenían el movimiento. Con la llegada del nuevo gobierno federal, finalmente se dio la coyuntura propicia para buscar resolver políticamente la llamada resistencia civil. Un persistente reclamo político y social era contar con una tarifa preferencial. Eso quedó atendido al concederse la Tarifa 1F a los consumidores domésticos en todo el estado. Esta tarifa es la más subsidiada y por ende más barata que existe en nuestro país. También se dio el borrón y cuenta nueva a ese mismo segmento de clientes. Sin embargo varios asuntos importantes están sin resolver.

1.- Hay personas, familias, que desde hace 26 años no pagan por su consumo de energía eléctrica. Esto ya no forma parte de sus gastos. Durante ese largo periodo, los hijos que en ese tiempo eran niños o jovencitos, ahora son adultos y con sus propias familias, quienes observaron y aprendieron que no se paga por la luz. Literalmente hay una cultura, incluso generacional, de no pago por el consumo de electricidad en muchas familias tabasqueñas. En otras palabras, hay gente que no tiene ni tendrá ningún interés en regularizar su situación, en tanto no exista motivación o presión para hacerlo. No se perciben acciones concretas y efectivas para contrarrestar y superar este importante aspecto.

2.- Un gran número de los deudores, al declararse en resistencia al pago, al paso del tiempo comenzaron a utilizar de manera desmedida la energía eléctrica. Lo más complicado fue que se acostumbraron a utilizar el aire acondicionado, día y noche, en el medio urbano y rural, mediante viejos e ineficientes equipos de ventana. En caso de que firmen convenio esos deudores (instalándoles medición moderna y confiable), por sus ingresos y economía muchos de ellos no cuentan con los recursos necesarios para cubrir sus facturaciones en caso de continuar con sus mismos hábitos y aparatos electrodomésticos. Los consumidores deben tener claro cuál es su capacidad de pago para en función de eso dosificar su consumo bajo criterios de ahorro y eficiencia energética. Apremia educar a ese segmento de la población.

3.- El programa Adiós a tu deuda no incluyó a los consumidores en tarifas de uso general, coloquialmente referidas como tarifa comercial. No alcanzaron ni condonación ni subsidios tarifarios. Miles de tiendas, negocios, iglesias, de todo tipo y tamaño están dentro del universo de morosos en el estado de Tabasco. El monto de sus adeudos acumulados al paso del tiempo hace muy difícil que lo paguen así sea en parcialidades. Este es un asunto que deberá ser atendido más temprano que tarde.

4.- La estructura de la Tarifa doméstica 1F considera dos periodos; verano, de abril a septiembre. Fuera de verano, de octubre a marzo. En verano están subsidiados 2,500 KWH mensuales. Fuera de verano están subsidiados 200 KWH. Quienes mantengan patrones de consumos similares en ambos periodos, tendrán facturaciones en meses fuera de verano con importes del doble o triple que en verano. Es importante informar y culturizar para hacer buen uso de la energía eléctrica.

5.- En Tabasco la CFE durante estos 26 años se ha empeñado en insistir en un paradigma desgastante: cortar, suspender el servicio a un porcentaje de deudores, predominantemente en áreas urbanas. Esta acción nunca ha funcionado. Primero, porque la mayoría se reconecta por su cuenta sin mayor problema o consecuencias. Segundo, por corrupción entre sus cortadores, sean trabajadores de la propia CFE o contratistas, que por un soborno no cortan aunque reportan haberlo hecho. Mientras no se instrumenten las medidas pertinentes para hacer prevalecer el estado de derecho, esto es, se asegure que a quien se le corte no se vuelva a reconectar indebidamente, la suspensión del servicio seguirá siendo una acción ineficaz y costosa, además de ser una mala señal para los usuarios que sí pagan.

6.- Queda en evidencia que el pago de los consumos de energía eléctrica no es un asunto predominantemente de tarifas. Es cuestión de cultura. Así se inventara una nueva tarifa, se desapareciera el periodo fuera de verano, se condonaran todos los adeudos (como ha sucedido repetidamente), no existe ninguna garantía de que la totalidad de consumidores en Tabasco pagarían sus subsecuentes recibos de energía. El reto es culturizar a la población tabasqueña para que paguen por sus servicios con los medios apropiados y efectivos.

7.- El acuerdo del Programa Adiós a tu deuda con las prórrogas debió concluir en mayo de 2020. Preocupa que los resultados no fueron ni cerca de lo esperado. A septiembre de 2020, el programa quedó en una especie de limbo. Ni se ha declarado su conclusión, lo que llevaría a que el gobierno del estado de Tabasco tendría que pagar los consumos de los deudores que no se regularizaron. Tampoco se ha documentado ni firmado una nueva extensión o prórroga adicional. Queda claro que si no se replantean las estrategias y acciones, no se obtendrán resultados distintos a los ya conocidos, así sean innumerables prórrogas; no va a funcionar el programa.

8.- De la mano del no pago va el uso ilícito de la energía, especialmente en el ámbito rural, lo cual provoca diferentes perjuicios. Daño financiero a la CFE, consumo desmedido y superfluo de energía que obliga a tener que construir infraestructura y generar electricidad en demasía en perjuicio de las finanzas nacionales y del medio ambiente. El año 2021 será electoral, lo cual puede complicar aún más los escenarios. La pregunta es: ¿qué harán la CFE y los gobiernos federal y estatal al respecto?

La condonación de miles de millones de pesos por adeudos que repetidamente se ha realizado en Tabasco, de alguna manera fue con dinero de los contribuyentes de todo el país y ha sido criticado por otros estados. Falta liderazgo y decisión política para resolver de manera definitiva esta añeja y perniciosa problemática en esta entidad federativa.

En resumen, hasta ahora no se han logrado los objetivos y metas pretendidas a nivel federal y estatal, esto es, regularizar a los consumidores de energía eléctrica en el estado de Tabasco. No hacerlo, aparte de poner en riesgo la operatividad del gobierno estatal en perjuicio de la sociedad, al tener que pagar con sus participaciones federales los consumos de los morosos que no se incorporaron al programa, mantendría ese círculo vicioso en agravio del estado de derecho, de los ciudadanos cumplidos que sí pagan por sus consumos, del sector energético nacional, entre otros. Es imperativo resolver esta problemática histórica y propiciar condiciones para un desarrollo económico y social equilibrado y sustentable. Ojalá los tres niveles de gobierno y demás actores abonen decidida y eficazmente en ese sentido.

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