La cancelación del oleoducto Keystone ¿asunto de emisiones o razones de competencia?

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Era Joe Biden

El petróleo canadiense juega un papel importante en el sistema de refinación de los EUA

 

En opinión de Rosío Vargas

 

El 20 de enero de 2021 en su primer día en el cargo el nuevo presidente de los EUA, Joe Biden, revocó el permiso para el oleoducto canadiense Keystone XL que transportaba un volumen de 830,000 b/d de crudo extraído de las arenas bituminosas de Canadá bajo argumentos relacionados al cambio climático.  Si bien nadie duda del impacto ecológico de la obra, que no sería el primero en un territorio cubierto de infraestructura energética, como es el caso de los EUA, sorprende la acción de Biden a la luz de:

 

1)      La prioridad que ha tenido el petróleo canadiense en la estrategia de seguridad energética de los EUA. Canadá ha sido históricamente el aliado y socio comercial más importante de Estados Unidos en materia de comercio de energía (prácticamente en todas sus formas) y, el primer proveedor de petróleo de los EUA lo que ha colocado a Canadá como parte fundamental de su seguridad energética.

El petróleo canadiense, además, juega un papel importante en el sistema de refinación de los EUA ya que la mayor parte del crudo pesado de Canadá va a las refinerías estadounidenses localizadas en el Golfo de México. Esto obedece a que el crudo derivado de las lutitas, del fracking de EUA es un petróleo liviano que debe mezclarse con petróleo pesado de Canadá en los proceso de refinación. Pese a ello el nuevo presidente afirmó no necesitar más del petróleo canadiense y tiene razón ya que ahora EUA es una potencia petrolera y gasera que, pese a los problemas de su industria en el 2020, que se han traducido en una baja de alrededor de 2MMb/d desde febrero de 2020, cuenta con un potencial productivo de 11MMb/d que coloca a los EUA como el primer productor en el mundo, por arriba de Arabia Saudita y Rusia. Es por ello que EUA no tiene urgencia de la producción canadiense para garantizar su seguridad energética.

Por otra parte, en esta coyuntura figura la baja en la demanda de gasolinas resultante de la baja movilidad que provocan los reiterados confinamientos que han puesto el consumo energético actual a niveles de los años setenta, ya que esta variable registró una baja del 7.8% en el 2020. A lo anterior habría que añadir cambios en las gasolinas, nuevas tecnologías para mejorar la eficiencia del combustible y restricciones a la exportación que obligaron a bajar el precio del petróleo y derivaron en un menor consumo.

 

2)      La importancia de los proyectos de integración energética en América del norte está en riesgo por el impacto negativo a uno de los actores trasnacionales más importantes en este proceso, como ocurre con la empresa Transcanadá quien en 2019 cambió su denominación a TC Energy Corporation, destacando su carácter trasnacional habida cuenta que sus negocios cubren tanto el espacio territorial de Canadá, el de EUA como el de México.

El acto de Biden en 2021 no es la primera vez que provoca una controversia, la corporación ya tuvo una experiencia de ese tipo con el gobierno de los EUA en el 2016, cuando apeló al mecanismo de resolución de disputas (Mecanismo de resolución de disputas entre inversores y estado) del TLCAN, en una demanda del orden de los $15 mil millones de dólares contra los EUA. Dicha acción fue provocada por la negativa de que ha sido objeto, originando una controversia jurídica para obtener el permiso de transporte por más de 12 años, calificando la situación de “arbitraria e injustificada”. Tras el veto de la administración de Biden, TC Energy Corporation ha prometido analizar sus implicaciones de la revocación del permiso y evaluar el valor en libros de su inversión en el ducto, y considerará cargos predominantemente no monetarios y, modificará sus planes de financiamiento previamente anunciados. De igual forma espera consecuencias sociales como el despido de miles de trabajadores sindicalizados en Canadá y los EUA, la afectación a proyectos de la industria para usar nuevas formas de energía como la energía renovable, así como retrocesos en los avances con las comunidades indígenas, argumentó la empresa.

El asunto debe destacarse a la luz del precedente en el proceso de integración regional, y las controversias que pueden ocurrir entre trasnacionales y estados en relación de las demanda contra el gobierno mexicano, bajo la administración del presidente López Obrador, por parte de los corporativos de energía de Europa y los EUA ante expectativas de inversiones y ganancias no satisfechas.

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