Democratas y republicanos: La lucha por la seguridad energética estadounidense

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La elección presidencial en EU del 2020 mostró una grieta entre quienes están a favor de las energías renovables y quienes apoyan las energías fósiles

 

Por Abel Cancino Elias

 

La elección presidencial en Estados Unidos del 2020 que finalizó con el triunfo del candidato demócrata Joe Biden y la derrota del republicano Donald Trump, mostró una grieta y foco de polarización que se mantendrá en el centro del debate estadounidense, entre quienes están a favor de las energías renovables y quienes apoyan las energías fósiles(2). Por un lado, los demócratas son proclives a las energías renovables, la reincorporación de los Estados Unidos al Acuerdo de París(3) y el Green New Deal (Nuevo Acuerdo Verde)(4), que pretende cambiar radicalmente la economía estadounidense para transitar en un periodo de 10 años hacia estas energías. Por otro lado, los republicanos están a favor de las energías fósiles, por lo que lograron sacar a Estados Unidos del Acuerdo de París (al menos durante la administración Trump), dar incentivos a las empresas fósiles y permitir trabajos de explotación petrolera en áreas protegidas como el Ártico. El presente artículo busca señalar que más allá de la confrontación entre demócratas y republicanos, los dos partidos buscan fortalecer su Seguridad Energética (SE) bajo una postura soberanista(5).

El petróleo está íntimamente ligado a la historia de los Estados Unidos y a su consolidación hegemónica. Los distintos polos de poder que han surgido a lo largo de la historia utilizaron alguna fuente de energía para consolidar su poder, solo por mencionar un caso la Primera Revolución Industrial que posiciono a la Gran Bretaña como la principal potencia en el siglo XIX, no se podría entender sin el uso intensivo del carbón y la llegada del ferrocarril. En el caso de Estados Unidos, el petróleo le permito impulsar una Segunda Revolución Industrial rediseñar la economía (gracias a la Refinación y Petroquímica), ganar dos guerras mundiales y posicionarse como una potencia internacional.

Ahora bien, la tendencia de la producción petrolera estadounidense ha transitado entre el auge (de principios del siglo XX a la década de los 70s), la caída (de la década de los 70s al 2011) y la recuperación gracias al fracking(6) (del 2011 a la actualidad). El fracking, durante la administración de Barack Obama, permitió fortalecer la SE, reposicionarse en el escenario petrolero internacional y debilitar fuertemente a otros jugadores como Arabia Saudita, Venezuela, Rusia y la Organización de Países Exportadores de Petróleo. En la siguiente gráfica podemos ver la tendencia de la producción petrolera estadounidense, que para el 2019 llego a casi 17 millones de barriles diarios, convirtiéndose en el principal productor del mundo.

 

 

Fuente: Gráfica de elaboración propia con datos del Statistical Review of World Energy

https://www.bp.com/en/global/corporate/energy-economics/statistical-review-of-world-energy.html

 

Por el otro lado, a pesar de que la producción petrolera se ha incrementado considerablemente, el consumo petrolero siempre ha ido al alza ya que el modo de vida estadounidense (American Way of Life), y que se importo a todos los países del mundo, depende de abundantes cantidades de energía, particularmente de petróleo. El fracking le permitió fortalecer su SE, pero aún es insuficiente para no depender del petróleo exterior (principalmente de Canadá y Arabia Saudita), ya que el consume cerca de 20 millones de barriles diarios, lo que lo convierte en el principal consumidor del mundo. En la siguiente gráfica podemos ver la tendencia del consumo petrolero estadounidense.

 

 

Fuente: Gráfica de elaboración propia con datos del Statistical Review of World Energy

https://www.bp.com/en/global/corporate/energy-economics/statistical-review-of-world-energy.html

 

Podríamos considerar que Estados Unidos tiene garantizada su SE gracias al fracking, pero esto no es así, ya que la demanda petrolera estadounidense sumada a las proyecciones de la caída de la producción de energía fósil a lo largo de su territorio, que se dará durante la primera mitad de este siglo, provocará que se tenga que recurrir a otras fuentes de energía para satisfacer la demanda interna. En la siguiente gráfica podemos ver la tendencia de la producción fósil por región y tipo.

 

 

Fuente: Administración de Información Energética de Estados Unidos

Annual Energy Outlook 2020

 

Estados Unidos, al igual que todos los países del mundo, tendrán que desarrollar una oferta energética que incorpore distintas fuentes, para abastecer sus respectivos mercados, garantizando su SE y así evitar un colapso energético. Para darnos una idea del reto que se enfrenta, tenemos algunas estimaciones de la Agencia de Información Energética de Estados Unidos, sobre el ritmo de crecimiento que deberán tener las distintas fuentes de energía para satisfacer su demanda para el 2050.

 

 

Fuente: Administración de Información Energética de Estados Unidos

Annual Energy Outlook 2020

 

La postura de demócratas y republicanos en torno al reto energético no tiende a buscar nuevos abastecedores de energía o alianzas con otros países para avanzar en este tema. Por el contrario, los dos partidos buscan depender cada vez menos de otros países para satisfacer su demanda interna, de ahí que se privilegia una postura de SE y soberanista. La estrategia demócrata está a favor del Green New Deal, debido a consideraciones electorales (buena parte de su base electoral está a favor de las energías verdes, ya que sufren los efectos del calentamiento global, principalmente California y Nueva York), de liderazgo global frente a países como China (actualmente es el país que más invierte en energías verdes, comprando empresas de este ramo a lo largo del mundo), pero sobre todo busca fortalecer su SE a partir de sus propias capacidades y el desarrollo de nuevas fuentes. Lo que se vivió en la pasada elección en ese país es un eco de lo que vamos a presenciar en el resto de los países, incluido México, en la que las fronteras energéticas serán focos de polarización ante una realidad cada vez mas compleja y desafiante que es necesario comprender.

 

(1) Las energías renovables son obtienen principalmente del sol, el viento, el agua. Las energías fósiles son básicamente el petróleo, gas natural y carbón.

(2) El Acuerdo de París es el principal arreglo dentro del marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que busca disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y promover una transición energética hacia las energías renovables.

(3) El Green New Deal a grandes rasgos pretende descarbonizar la economía estadounidense en un periodo de 10 años, desarrollar transporte limpio y adaptar todos los sectores a los nuevos estándares.

(4) La Seguridad Energética entendida como el medio a partir del cual los países pueden tener los suficientes recursos para satisfacer la demanda interna de energía. En el caso estadounidense se ha privilegiado por republicanos y demócratas una visión soberanista, que es utilizar todas las capacidades internas posibles para no depender de las fuentes de energía de otros países.

(5) La fracturación hidráulica o fracking (considerada la última frontera en materia de explotación de energía fósil) es una técnica que permite extraer el llamado gas de esquisto, un tipo de hidrocarburo no convencional que se encuentra literalmente atrapado en capas de roca, a gran profundidad.

 

Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México, con estudios complementarios sobre América del Norte por el Centro de Investigaciones sobre América del Norte y Análisis Político Estratégico por el Centro de Investigación y Docencia Económica.

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