Petróleos mexicanos y el estado mexicano: más allá de la deuda (tercera parte)

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Columna Problemas Estructurales de Abel Cancino Elias

 

Pemex tiene una doble racionalidad económica y política, que le da un carácter especial y que tiene que estar en el centro de cualquier debate

 

En la primera parte del artículo mencione que Cantarell fue el yacimiento que le permitió a Pemex, y al Estado Mexicano, incrementar enormemente la producción y las reservas petroleras nacionales. En la segunda parte, señalé que la mayor parte de los recursos financieros que obtuvo la petrolera se fueron a la Secretaría de Hacienda e incluso la petrolera se vio obligada a irse endeudando para cumplir con los requerimientos, afectando su operación a corto y mediano plazo. En esta última parte, mencionare los motivos por los cuales la empresa pagaba tantos impuestos; así como algunos puntos a tomar en consideración que servirán de conclusión.

Es importante preguntarnos ¿Por qué el Estado Mexicano obligaba a que Pemex pagara impuestos tal elevados, afectando la viabilidad financiera de la empresa a mediano y largo plazo? la respuesta es que la recaudación tributaria de nuestro país, medida como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), está por debajo del promedio de los países miembros de la Organización Para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y es uno de los más bajos respecto a las principales economías de América Latina; es decir el problema de endeudamiento de la empresa está ligado a la baja recaudación del Estado Mexicano, derivado de problemas estructurales como la informalidad y el desempleo. En la siguiente gráfica podemos ver los ingresos tributarios como porcentaje del PIB respecto a otras regiones y países.

Fuente: Gráfica de Elaboración propia con base a los datos de la OCDE

http://www.oecd.org/tax/tax-global/Mexico%20country%20note_final.pdf

 

El Estado Mexicano tuvo durante mucho tiempo a Pemex como su principal contribuyente, sobre todo en el periodo de precios más altos de petróleo que fue del 2006 al 2012 en que el barril de crudo llego casi a los 100 dólares, durante ese periodo la empresa llegó a aportar 44 centavos de cada peso que gastaba el Gobierno Federal; lo que la convirtió en una de las empresas que más impuestos pagaba en el mundo. En la siguiente gráfica podemos observar la tendencia en los ingresos presupuestarios del Gobierno Federal.

Fuente: Gráfica de elaboración propia con datos de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público

http://presto.hacienda.gob.mx/EstoporLayout/Layout.jsp

 

Derivado de la gráfica anterior, podemos ver que en los últimos años Pemex aporta cada vez menos impuestos a la Hacienda Pública, debido a la caída de la producción petrolera y a que las principales calificadoras le quitaron el grado de inversión; es decir ya no es posible sacarle más dinero a la empresa, ahora es necesario capitalizarla. En estos momentos la deuda de la empresa es tan grande que resulta sumamente complicado poder realizar los pagos (y al mismo tiempo sacar adelante la operación diaria), de ahí que ahora se le acuse del sobre endeudamiento y que bajo una racionalidad económica se mencione la pertinencia de terminar con ella, olvidando lo que la llevo a su actual situación y que su existencia es fundamental para la Seguridad Energética del país.

El gobierno mexicano en este año anunció la reducción de la Tasa del Derecho de Utilidad Compartida del 65% al 58%, que es el impuesto que paga la empresa por la cantidad de hidrocarburos que extrae y comercializa, lo que significa que la empresa se puede quedar con recursos extras por 65 mil millones de pesos. Este apoyo en términos económicos es insuficiente (sobre todo si se ve el monto total de la deuda), pero es políticamente relevante, ya que el gobierno manda la señal que no dejara a la petrolera a su suerte y asume su responsabilidad en los problemas financieros.

Una vez que tenemos una visión más amplia de la actual situación de Pemex, menciono algunos puntos que me sirven de conclusión.

  • Pemex tiene una doble racionalidad económica y política, que le da un carácter especial y que tiene que estar en el centro de cualquier debate. Por un lado, es una empresa que podría quebrar y que se mide bajo los principios del mercado, por lo que no se puede negar que el problema de la deuda es apremiante, aunque tiene un marco económico general más amplio (como lo he analizado). Por otro lado, es una entidad pública que se encarga de la actividad petrolera del país, por lo que esta no puede desaparecer, ya que el Estado Mexicano no puede prescindir de una de sus tareas fundamentales que es la salvaguarda de la Seguridad Energética.
  • Las aportaciones hacendarias que realizó Pemex durante varias décadas, tanto por el negocio petrolero como por la deuda que iba adquiriendo, ayudaron a subsidiar a la economía nacional durante varias décadas. Por lo tanto, la deuda de la petrolera debe asumirse como responsabilidad del Estado Mexicano y a partir de ahí instrumentar las opciones para irla liberando.
  • El Estado Mexicano y Pemex tienen la obligación de plantarse seriamente una época post Cantarell, ver que conviene más bajo una racionalidad económica y política, para poder incorporarnos a los nuevos paradigmas del mundo de los energéticos de este siglo XXI, entre ellos: las alianzas para incursionar en aguas profundas, la importancia que tiene actualmente el gas natural, los nuevos métodos de extracción de petróleo (principalmente el fracking o fracturación hidráulica), la reconversión de las empresas petroleras a empresas energéticas, etc.

 

Abel Cancino Elias es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México, con estudios sobre América del Norte por el Centro de Investigaciones sobre América del Norte y Análisis Político Estratégico por el Centro de Investigación y Docencia Económica.

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