Lamenta PRI que IP no acuda a foros eléctricos

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La transición hacia una canasta de generación mediante energía limpia que se discute en la Cámara de Diputados, rumbo a la votación de la reforma eléctrica planteada por el presidente Andrés Manuel López Obrador no tendrá ningún valor, si no tiene como fin último el combate a la desigualdad económica y la inclusión de minorías que existe en el país, objetivos que con un diseño adecuado del marco legal son posibles, coincidieron distintos actores este miércoles en San Lázaro.

En el Foro 20 del Parlamento abierto sobre la reforma eléctrica, que ha resultado el más plural al componerse de cuatro voces expertas mujeres y sólo dos hombres, además de incluir la postura de una organización de jóvenes y otra de una cooperativa representante de indígenas y campesinos, se hicieron propuestas como incluir la generación distribuida de la sociedad civil en el orden de prelación del despacho de energía y los derechos de las comunidades por encima de los proyectos eléctricos del país.

Paulina Garrido Bonilla, presidenta de la Unión de Cooperativas Tosepan Titatanske, en representación del Movimiento de cooperativas campesinas indígenas de la Sierra Nororiental de Puebla, pidió que la generación distribuida del sector social sea incluida en la iniciativa de reforma, luego de relatar que desde la administración pasada empresas generadoras llegaron con reglas totalmente a su favor para asentarse con proyectos que con el argumento de ser renovables buscaban acaparar territorio y recursos para generar electricidad para grandes empresas ajenas a la comunidad.

“Es sumamente trascendente que se apruebe una reforma como la que impulsa el gobierno actual para quitarle el poder que se le dio a las empresas energéticas”, aseguró, “es vital detener el saqueo que las empresas de energía están haciendo en el país, para devolver la soberanía energética a los pobladores del país”, dijo Garrido.

Sin embargo, reconoció que la iniciativa de reforma tiene serias omisiones en cuanto a anteponer los proyectos energéticos por encima de los derechos sociales de los pueblos, porque no se están integrando los argumentos del sector social, sino que únicamente se ha polarizado la visión entre los privados y el sector público.

Una transición energética justa es necesaria para salvar el planeta, y ésta debe servir para combatir brechas y reducir desigualdades sociales, dijo.

Nora Cabrera Velasco, directora de la Organización Nuestro Futuro, dijo que la generación de jóvenes que ha llegado al planeta en este siglo nació con la certeza de que la humanidad está consumiendo al planeta y pidió a las generaciones presentes que no nieguen un futuro a las que están por venir.

“Las emisiones salen de la combustión de energías fósiles, lo que hoy mueve al mundo y lo hace productivo”, dijo y pidió que la clase política se ponga de acuerdo para diseñar una transición energética justa y verdadera, que sea inclusiva y distribuya sus beneficios entre todos los involucrados.

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