TRAZAR EL RUMBO DE LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA : OBJETIVO EN LA INICIATIVA DE LA REFORMA ELÉCTRICA (2021)

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A través de la CFE el Estado intenta con la Iniciativa de Reforma recuperar su papel estratégico en la industria eléctrica y en el Sistema Eléctrico Nacional

 

 

El presente artículo intenta destacar la importancia de planificar la transición energética en México para no caer en una crisis energética como está ocurriendo en la Unión Europea (UE) y por la que atravesó el estado de Texas en febrero de 2021, eventos en apariencia diferentes pero con algunos elementos comunes.

Para ello proponemos como tesis que han  sido factores como: la falta de planeación en el sector eléctrico, la ideología de mercado, el poder alcanzado por las trasnacionales energéticas, el dominio regulatorio-supranacional de Bruselas y el impacto de los climas extremos los que, entre otros, dan cuenta de la crisis que ocurre en la UE,  suceso que México busca evitar a partir de retomar el control estratégico de la industria eléctrica y el diseño de la transición energética, bajo una perspectiva de seguridad energética.

La punta del iceberg de la crisis energética en varios países de la UE es el problema de la asequibilidad de los precios de los combustibles que significa no sólo que aumentan, sino que se hacen inaccesibles al nivel de vida de las poblaciones. El 5 de octubre 2021, el MW/h en España se colocaba en  204€ , después de haber alcanzado 208€ el MW/h; en tanto que el precio del gas se cotizó en U.S.$100 MMBtu y; el precio del petróleo se colocó en U.S.$81d/b en una clara tendencia que alcanzará  los U.S.$100d/b; mientras que en el Reino Unido hay colas enormes en las gasolinerías intentando cargar el tanque, llevando al gobierno británico a emplear a sus soldados para cubrir el déficit de camioneros, problema derivado del BREXIT.

Un nivel más profundo de esta problemática permite ver la falta de la planeación energética que la UE debió implementar al desmantelar capacidad de producción de la energía nuclear y de combustibles fósiles en un afán de alcanzar un sistema energético renovable, un 100% para el 2035 o antes. Meta que ha minimizado la característica fundamental de las energías eólicas y solar como es el problema de la intermitencia mismo que está pasando factura al Reino Unido ante la falta de viento que no impulsa la gran capacidad construida para aprovechar la energía eólica, y que fue la primera tecnología de generación que falló en el pasado mes de febrero en Texas, considerando la expectativa de generación, debido al congelamiento de los aerogeneradores. Favorecer a la mano invisible del mercado sin la suficiente ponderación de la importancia de las energías de respaldo a las intermitentes, está pasando un alto costo social a los gobiernos en turno en países de la UE.

En concordancia con la preminencia del mercado como modelo económico está el dominio trasnacional que impone sus objetivos de maximización de ganancia en el manejo de la energía, por encima de objetivos sociales y que, en caso de la industria eléctrica española, se concentra en cinco empresas que utilizan una regulación que manipula los costos de generación tomando como referente el precio más alto para generalizarlo al resto de combustibles en la determinación de la tarifa con lo que se garantizan altas ganancias en la medida en que incorpora siempre un combustibles de precio alto. Marginar es la forma en que el neoliberalismo siempre logra maximizar ganancias, aun cuando abandera el declinante costo de las fuentes intermitentes en su promoción. Es así como en España han  cuadruplicado las tarifas en poco tiempo. La agenda 2050 que promete el 100% de energías renovables (intermitentes) sin duda elevará las tarifas de los consumidores europeos, siendo esta la cara poco amable de la transición verde.

La UE es un continente dependiente de los recursos fósiles del exterior, si bien cuenta con una importante capacidad de generación nuclear, del carbón y gas natural, tiene el problema, para fincar una seguridad energética en el largo plazo, en el hecho de que el modelo de mercado no gusta de la planeación en un contexto que hoy  trata de desmantelar las capacidades de generación a partir de combustibles fósiles, por ser considerados la causa del calentamiento global. El problema es que sin garantizar el almacenamiento para las energías intermitentes, implementa un desmantelamiento apresurado de la capacidad existente, lo cual deriva en problemas de suministro y o de confiabilidad en la generación de electricidad. Ante la histórica dependencia de la UE de los recursos energéticos del exterior parece inminente su dependencia del GNL de los EUA , del gas natural ruso (Nord Stream2) y del carbón, es decir energías fósiles. Ante esta experiencia ¿Qué hará que en México no terminemos en una crisis de esta naturaleza?

Frente a esta experiencia y la preeminencia de los objetivos de la 4T para garantizar la seguridad energética de México (a partir de la disponibilidad, la confiabilidad y la asequibilidad del precio de la electricidad) y la transición energética que tiene un papel fundamental para el sector energético y el resto de la economía nacional es que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha presentado una iniciativa de Cambio Constitucional al Congreso, para su deliberación y eventual aprobación en materia eléctrica  ¿Cuáles propuestas de la iniciativa de Reforma Constitucional coadyuvarían a planificar una transición energética armoniosa, firme y exitosa? Intentamos responder a partir de la mencionada Iniciativa.

A través de la CFE el Estado intenta con la Iniciativa de Reforma recuperar su papel estratégico en la industria eléctrica y en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Fortalecer y eficientar a la CFE a partir de restituir la integración vertical y horizontal que le permita sobrevivir en un entorno de mercado en donde también participará la generación privada con un 46% de la misma, dejando el restante para la CFE.

A través de esta reforma se busca restablecer el sistema de planeación, históricamente exitoso en el caso de la CFE, y que fue desmantelado con la Reforma Energética del 2013, de tal manera que se pueda armonizar la oferta y demanda de energía sin poner en peligro por desajustes, como actualmente existe, la confiabilidad del sistema, particularmente en algunas regiones.

La transición energética es un aspecto central de la Iniciativa. Si bien se reconoce que en este año la CFE ya alcanzó el objetivo de generar el 35% de la electricidad con fuentes renovables, persiste la meta de reducir los gases efecto invernadero y con ello mitigar el cambio climático en las  centrales de generación de CFE, a partir de 10 plantas de generación hidroeléctrica y la construcción de un parque fotovoltaico en el estado de Sonora. Al estar el talón de Aquiles a nivel mundial en el sector transporte debido a la imposibilidad actual de sustituir las gasolinas y otros combustibles líquidos, el futuro se diseña con una mayor participación para los autos eléctricos y una mayor digitalización en los sistemas. Es por ello que la Iniciativa declara la importancia de mantener la propiedad del estado mexicano en el manejo de los recursos de litio y minerales estratégicos como componentes necesarios en estos dos últimos, de la transición energética.

Un giro a la regulación del modelo neoliberal que permitirá que no se disparen, las tarifas eléctricas en la Iniciativa,  como ocurre en la UE, es a partir de que CFE maneje el despacho económico considerando los costos totales de producción y privilegiando el mérito económico, dejando atrás el criterio de incorporar los costos variables y marginando los costos de los combustibles de generación a partir de la tecnología de mayor costo con ganancias extraordinarias a la generación privada, sobre todo trasnacional, en México. Así CFE garantizará la asequibilidad a partir de mantener el control en la determinación de las tarifas, cumpliendo con el objetivo de mantener el acceso a la electricidad en calidad de un derecho humano.

Por lo anterior, consideramos que la Iniciativa de Reforma Constitucional (octubre 2021), garantiza a México la posibilidad de evitar crisis energéticas como las que actualmente ocurren en otras latitudes y permitirá una transición suave hacia un futuro sustentable.

 

(1)  *Investigadora en el CISAN y Profesora en el Posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Doctora en Ingeniería energética.

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